Todo empezó como una acción, como casi todo empieza, con una acción, una acción sucesiva: tomar un líquido que con su calor abrace mis pensamientos y ahogándoles me salve, me deje seguir siendo. Acción esta de tomarse en serio, con las manos y con el deseo, día a día y todos los días –en las mañanas, justo en medio, tarde en las tardes, de noche con luna llena o con una menguante, escasa y blanca que busca siempre completarse. Pero como bien sabes toda acción es una relación (aún cuando sola lo bebía), y en este caso particular ha sido una reflexión pues vino conmigo siendo un objeto directo (hojilla tostada por el sol y contenida en pequeñas y portátiles bolsitas), infusión capaz de causar una afección desde el origen de su nombre y desde la extracción de su tinte y su sabor; pero también es aquel objeto indirecto (pronombre del singular) que da a otro –tu, segunda persona que no eres yo– la posibilidad de un contacto y una entrega. ¡Vaya rodeo de palabras! cuando pretendo contarte lo que ya sabes porque como esta carta aquel libro para ti siempre ha sido.

Fue el té/te con tilde y sin ella el que permitió jugar con su significación así como el agua juega al pasar entre los elementos y el enamoramiento con los dos que estamos dispuestos. Una repetición de mi propio tiempo que se vio rota cuando ese otro llegó a mi encuentro: tú, cuando hiciste que el té dejara de ser tomado para ser consagrado a los sentidos y ya sin la fina línea de encima, aquel sutil rasgo o tilde del español con el que te hablo; renunciara yo, renunciara él, sucumbiendo a la seducción de todos y cada uno de nuestros encuentros. ¿Cómo lograr traerte conmigo y así quedarme contigo? Giraban las palabras en el remolino del líquido. No tuve mas remedio que atesorar esos directos e indirectos tés/tes que junto a ti me tomaba en aquellos tiempos compartidos, bolsitas manchadas con líneas de hilo que colgaban y en su extremo una etiqueta doble que a cuadernillo de libro se acercaba. Fueron tantos, lo sabes, uno cada vez, uno para dos.

Acuerdo, recuerdo, hoy un hecho y con él este libro donde te ofrezco cada te que te puedo dar, que por ti siento y ejecuto. Objeto creado desde lo que quedó de cada té que junto a mí compartiste en la consecución del dejarte amar, diminuto acto donde se recogen las potencias desde las proporciones dictadas por la realidad. Este pequeño recorrido contiene profundas confesiones amatorias pero también inmensos anhelos de humanidad porque cada verbo aquí conjugado es a la vez una dedicada convicción y una tarea cometida.

Hay joyas conmemorativas, este es un preciado regalo con el que celebro yo tu aparición en la historia de mi vida.

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Everything started as an action, as everything starts; an action that came after another: Sipping a liquid
that encircle my thoughts with warmth, and while suppressing them save me, let me continue to be. It’s an action to be taken seriously, with hands and desire, day by day and everyday, in the mornings, just in the middle, late in the afternoons, at night, with full or warning moon, white and slender, yearning to be fulfilled. But you know it well; every action is a relationship (even though I used to drink it by myself) and in this particular case it’s a reflection, as it came to me while being a direct object, (a petite leave roasted by sun and kept in small, handy bags) an infusion that can trigger effects, from the very origin of its name, the extraction of its dye and flavor. But it is also that indirect object (singular pronoun) that gives to another one, you, a second person that is not me, the possibility to connect, to give yourself. What a way to beat about the bush! I’m just trying to tell you something you already know, because as this letter, that book was always for you.

It was té (tea) and te (you) with and without a Spanish accent, which allowed me to play with their meaning, as water plays flowing amid elements, and love does with the two of us who are eager. The repetition of my own pace was broken when that other came to me: you; when you made that té was no longer to be drunk, but to be devoted to senses, without that fine line on top, that subtle feature of the Spanish accent that I use to talk to you. I shall give up; she shall give up, yielding to the seduction of every one of our encounters.

How can I bring you with me and stay with you? Words twirled in the water eddy. I had to collect those
direct and indirect objects, the tés and tes I drank with you in those shared times, little bags stained, with threaded lines hanging and a two-face label on the extremes, like a little book. They were so many, you know that; one each time, one for two.
Agreement, memory; today is a fact, and with it this book, where I offer you every tea I can give to you,
which I sense and make for you. An object created from the leftovers of every tea you shared with me,
while allowing yourself to be loved, a small action that contains potentialities that arouse from reality. This small path contains deep confessions of love, as well as great yearnings of humanity; because every verb conjugated here is at the same time a devoted conviction and an executed task.
There are commemorative jewels; this is a precious gift to celebrate your appearance in my life.

 

 

 

Te miro