Cuerpo inscrito
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Claro personaje
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No tan claro

Uno solo
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Sólo uno

Del 1 al 555
555+445 = 1.000x7 = 7.000
Podrían ser 7.000 centímetros cuadrados para presentarme hoy aquí. Si digo: el área del rectángulo es de 70x100, estaría confesando el tiempo consumido que se vuelca sobre mi, multiplicaciones estrafalarias compuestas de puntitos consecutivos que actúan a su vez como simple decoración; detenciones extrañas que parecieran ser tan solo un trayecto que atraviesa tanto el afuera como el adentro.

Confusa sensación esta de estar entre un plano, lado por lado y en todas las caras ya me han doblado.

A una mitad de otra mitad soy ahora la mitad de otras dos mitades: uno –dos – tres – cuatro, y así continúa, y sucesivamente vuelvo sobre mí para ser de nuevo una –dos –tres – cuatro, para seguir contando en narración lineal y concreta. Parece que así funciona la descripción: dos irregulares superficies rígidas, gruesas, superpuestas y brillantemente esmaltadas en sus límites logran hacer del borde no una simple línea de contorno sino un intermitente ritmo de vacío y contacto, vacío y conexión.

Se ve entonces lo sigiloso que puede llegar a ser un cautivo en donde la curva de un diminuto volumen se hace monumental bajo el reconocimiento detenido que tiene la forma del roce, y marcando su sombra, la presenta profunda como si fuera una caída vertiginosa e ingrávida que lleva su color... tiene él una sombra transversal en medio de su propia materialidad. Una sombra que le separa aquí del cuerpo en ese instante justo donde aparece cortándolo en dos, una sombra coqueta que bien erguida parece más una grieta, desgarramiento de capa entre capas, grieta de unión otra vez, referente de ese habitar construido en el tiempo y con los años... 7.000 puntas romas, finas planas y gruesas.