Me he propuesto sacar el adentro y de esa manera lograr adentrar el afuera, puesto que la melancolía es un problema vivo y una ilimitada red tejida de lado a lado en la historia de la humanidad y en la de los cuerpos, malla de auto iluminaciones y oscuridades, disposición afectiva en la que la sugerencia y la evocación, así como la contemplación del mundo exterior en constante comparación con la revolución y el abandono hacia el interior (aquella maníaca actividad del circular por uno mismo como fluidos-voces-anhelos-no resoluciones-hechos-perforaciones-pliegues), suceden de manera simultánea, amalgamada, para servir de límite entre el mundo y la única certeza de una piel de relaciones y acciones: de reacciones.